Viena ha sonado genial con Iván Fereiro


Iván y Amaro Ferreiro en MQ. Viena
Hace cosa de un mes, a nuestros amigos de la Oficina de Turismo de Viena se les ocurrió hacer una colaboración con Iván Ferreiro y lanzar un concurso para que 4 personas viajaran a la ciudad con la intención de participar en la grabación del video del nuevo disco de Iván.
La idea era contestar a una simple pregunta: ¿Por qué tú y nadie más que tú debería ser elegido para ir a Viena y participar en este video? Y las mejores respuestas han ganado un viaje para dos personas.
Los afortunados, es decir, los que dieron las respuestas más indiscutibles fueron Toni e Inés, así que ellos, acompañados de Lourdes y Carlota llegaron a Viena el pasado día 6. A partir de entonces, todo fue pura diversión.
Rodando el video para el nuevo disco de Iván y su hermano Amaro Ferreiro, hemos estado con ellos en el Museum Qartier, en la noria del Prater, comprando discos, en una lancha por el Danubio, en el restaurante Palmenhaus, en los viñedos de Conbenzl, en un sinfín de sitios chulísimos para terminar rematando con un estupendo concierto en el Strandbar, es decir, un bar a orillas del Danubio con auténtica arena de playa… semejando eso, una playa.
En concierto en el Strandbar.
¿Qué os puedo adelantar? Si sois fans del ex cantante de Los Piratas… pues que el video va a ser algo más que bonito. Os va a encantar. Eso seguro. Pero además las canciones, en su línea, son íntimas, de las que se disfrutan, bueno ya sabéis cómo son sus canciones. Y si no, lo sabréis en junio.
Iván es un chico simpático, es decir poco, abierto, sencillo, divertido, auténtico. Su hermano Amaro, a quien también hemos tenido oportunidad de conocer con un poquito más de profundidad, es un chico sorprendente. Tremendamente sincero, cariñoso, abierto, muy inteligente y además muy gracioso. Claro que tanto arte, no se comprende sin la musa, su mujer Paula, que también ha formado parte de nuestro curioso grupo en el disfrute de este proyecto. Porque no sólo es guapísima, además es un encanto de mujer y tremendamente discreta. Ya podemos ver de dónde les llega la inspiración, al menos a Amaro.
Inés y Carlota
Los otros protagonistas de esta historia, Toni y Lourdes e Inés y Carlota. Cuatro chicos afortunados que se han animado a formar parte de esta aventura y nos han proporcionado la oportunidad de pasarlo maravillosamente bien a su lado.
¿Moraleja de esta historia? Los premios tocan, así que no dejéis de visitar la página de Viajes a Austria, para que estéis al día de todo lo que puede ocurrir en los próximos meses.

El qué y el por qué de los Huevos de Pascua

La Semana Santa centroeuropea nos ha dejado muy buen sabor de boca. Una costumbre divertida, como pocas. Resulta que toda esta tradición de la que hemos hablado en nuestro otros blogs, de un conejito que aparece mágicamente y esconde huevos por las casas, jardines, parques y plazas de la ciudad para que los niños los busquen y se diviertan, en lugares como Viena o Praga tiene un tinte especial. A principios de marzo, ya podíamos ver algunos árboles y casas decorados con huevos de plástico, de cerámica, de barro…coloreados y pintados de tal manera que casi daban ganas de cogerlos a escondidas y guardarlos como un tesoro. Preciosos. Luego vino el turno de los mercados de Pascua. En los que había cientos de puestos con todo tipo de huevos decorados, adornos para la casa, juguetes, artesanías varias y deliciosos productos típicos para disfrutar de la temporada. Todo eso y además talleres para que los niños jueguen y aprendan el significado de esta celebración. Nos lo hemos pasado mejor que ellos… Así que nos unimos al carro de “soplar huevos” y decorarlos. Primero, hay que hacer un par de agujeros en la cáscara. Uno por arriba y otro más grande por abajo. Y soplar. El huevo sale, lo lavas bien y lo pintas de colores. Y luego, si quieres, lo puedes rellenar de chocolate, como los hacía mi abuela en Estados Unidos. Que ella sí que era una artista, de esas que todo lo que hacen, les sale bien. La gracia es que, la mañana de Pascua, aparece la famosa coneja y siembra lo verde de huevos de Pascua. Los niños salen a buscarlos con una cestita y se ponen tibios de coger huevos. Y el caso es que recogen huevos de chocolate, rellenos y sin rellenar, huevos pintados que han rellenado sus madres, conejitos y chorradas varias, también de chocolate… en incluso, para rematar, algún que otro juguetito, para que el día sea perfecto. Pero además, hay huevos duros, normales, huevos de los de siempre, pero cocidos hasta que se ponen duros. También decorados y pintados. Y la gracia es que los niños, cuando los encuentran, tienen que golpear uno contra otro, para ver quién lo “casca” antes. Los niños encantados, por supuesto… y es que dicen que al golpearlos se pueden formular deseos y que el que quede entero más tiempo es el depositario de la buena suerte. ¿Quién sabe? todo es probar. Pero lo que es indiscutible es que es una oportunidad para divertirse muchísimo y para hacer que los peques de la casa se lo pasen bomba. Bueno, los peques… y los no tan peques.

La Viena de Van Gogh



No. No estoy hablando de una exposición de arte en la ciudad más deliciosa de la tierra como ocurrió en 2008. Esta vez vamos a ir un poco más allá. Porque quiero mostraros una foto, que hice hace unos días y que recuerda, como bien me señaló mi amigo Fernando, a un conocido cuadro de este pintor neerlandés. ¿Os suena?
Podéis ver el asombroso parecido entre su cuadro y mi foto. Sólo hay que invertirla, es decir, si a mi foto le damos la vuelta es prácticamente el cuadro de Vicent. Está hecha desde Hietzing, el distrito 13 de Viena. En lo alto de una pequeña colina. Desdejavascript:void(0) allí, en absoluto silencio, se puede respirar el ambiente de una ciudad que, hasta por casualidad es artística.
Me imagino al gran artista caminando por las calles de Viena, aunque no lo haya hecho en realidad, pero me gusta imaginar imposibles. Muchos de sus cuadros, de hecho, me recuerdan paisajes y escenas de esta ciudad, que además adora los girasoles durante el verano. Esos cuadros que reflejan el ambiente bohemio de la ciudad forman parte, a su vez, del bagaje artístico y cultural de algunos de los museos más interesantes de la ciudad.
Personalmente, la oferta cultural y de arte de Viena me tiene asombrada. Para todos los públicos, para todos los gustos, para todos los bolsillos. No sé si sabéis que en Viena se ofrece la posibilidad de comprar un billete de última hora para entrar a diversos espectáculos, como la ópera o los bailes, con un descuento tan suculento que a veces no cuestan más que un par de pavos. Es emocionante. Festivales de teatro, música y cine, de hecho en cuanto sale el sol, todo esto lo organizan en plena calle y llenan los parques y jardines de la ciudad de vida cultural. Es una lástima que ahora no podamos disfrutar de ello, pero es que el frío es tan intenso que lo mejor es guarecerse bajo techo. Exposiciones, conciertos, ópera, opereta y musicales, tesoros de arte en los museos e incluso estaciones de metro de estilo modernista o Jugenstill, como dicen aquí. Todo ello aderezado de famosos cafés, tabernas típicas e incluso bares de moda.
Definitivamente, Viena tiene un puesto destacado en el ranking mundial de ciudades con mayor y mejor calidad de vida. En su caso, ostenta un orgulloso tercer puesto. Por eso es considerada una de las ciudades más atractivas del mundo. No es un decir, ni una forma de hablar, es un hecho. Es un lujo. Es un placer.

Adiós a los mercadillos de Adviento


La ciudad de Viena se despide esta mañana de sus preciosos mercadillos de Adviento. Navidad ha pasado y ahora se imponen otras celebraciones. El 26 de diciembre, San Esteban, marca el final de las alfombras de puestos y casetas repletos de centenares de preciosos adornos, dulces, vinos calientes y juguetes artesanales, que habían tomado la calle desde mediados del mes de noviembre. El olor a vainilla y almizcle, canela y vino que ha sido el telón de fondo de la ciudad durante un mes y medio, se desvanece poco a poco y ahora sólo quedan los adornos de las casas y las luces en las calles, incluso algún villancico sonando tímidamente en los centros comerciales, mientras los vieneses se preparan para celebrar el Año Nuevo por todo lo alto.
Por supuesto, todo el mundo conoce el famosísimo concierto de año nuevo que se celebra la mañana del 1 de enero y que muchos seguimos por la tele mientras nos recuperamos de la fiesta de la noche anterior.
Pero me refiero precisamente a la forma de celebrar precisamente eso, la Nochevieja. De hecho y a pesar de que en Austria esta noche se llama San Silversternacht, el paso de lo viejo a lo nuevo se conoce como “El camino de noche vieja”. Y se celebra en plena calle. El cambio de año se recibe al compás de las campanas de la iglesia o del ayuntamiento, pero la más emblemática es Pummerin, la campana de la catedral de San Esteban. Un lujo. Después se continúa la fiesta bailando un vals en la misma calle al compás de las orquestas populares, tomando un buen vino caliente para combatir el frío. Aunque, por supuesto, también hay opciones mucho más sofisticadas, como el baile del emperador en el Palacio Imperial.
Pero este momento tan mágico, se suele recibir haciendo mucho ruido para alejar a los malos espíritus y a los demonios que merodean las ciudades, especialmente los Perchten, que son animales terribles que aparecen solos o en grupos, por las regiones alpinas de Austria y Baviera. Sobre todo, se les puede ver las noches de invierno y las “noches en bruto” que es la del 6 de diciembre (San Nicolás), la del 22 de diciembre (el solsticio de invierno) y la del 6 de enero (la Epifanía), pero con las campanadas del año nuevo, se asustan y huyen lejos.
No confundáis a los Perchten con Krampus, que son los ayudantes de Papa Nöel, vestidos con trajes tradicionales y máscaras hechas a mano y que se pueden ver por las casas, la noche de 5 de diciembre.
Después de esta noche empiezan los preparativos para hacer ruido y celebrar la entrada del año, cada uno a su manera, pero lo que no puede faltar son los fuegos artificiales y los cohetes y bengalas. Una vez dado el paso, nos queda hacer una visita a la plaza del ayuntamiento para patinar en su pista de hielo.

Viena está de luto

La ciudad más majestuosa de Europa llora estos días la muerte del hijo de la última pareja imperial austriaca, Karl y Zita: Otto Habsburgo Lorena, el suegro de la polémica baronesa Thyssen, aunque poco o nada tenga que ver con ella.
La verdad es que casi no sonaba en la vida pública este personaje tan discreto. Nada que ver con la ralea de hienas que esgrimen la mayoría de monarquías, que aún se sostienen con alfileres sobre sus tronos tirando de vez cuando, un trozo de carne cruda a la prensa rosa. Para seguir en el candelero.
No, Otto Habsburgo Lorena era un señor y como tal, se comportaba. Disfrutó de su vida junto a la princesa Regina de Sachsen-Meiningen, su esposa, hasta que ella murió también el año pasado.
Y escribo todo esto por tres razones. La primera me lleva a declarar mi admiración por este hombre y que de otra manera, nunca habría hecho pública. La segunda deriva de la primera y es que Otto, nació en Baja Austria, pero las circunstancias políticas del siglo pasado, que vistas desde fuera dan la impresión de que el mundo enloqueció presa del aburrimiento más absoluto y se dedicaron a competir por el título de “más idiota”… bueno, las circunstancias lo obligaron a viajar a Suiza, después a Madeira, con su familia por supuesto. Allí murió su padre, y su madre, otra mujer de las de quitarse el sombrero, no se dio por vencida. Cualidad que por otra parte, heredó Otto. Luego volvió a mudarse, esta vez a Estados Unidos y al final se estableció en Alemania, en Baviera (se ve que el caballero no perdió el buen gusto en sus viajes).
Tanto viaje, lo convierte en uno de los nuestros. El hecho de vivir en tantos sitios hizo de él una persona con una mentalidad tan excepcional, que acabó siendo el Presidente de la Unión Paneuropea Nacional. Un caballero con una filosofía de vida maravillosa. Y por eso Viena llora. Llora con razón.
La tercera razón, tan sólo es importante para aquellos que piensen viajar los próximos días a Viena. Y es que los días 14 y 15 de julio se instala la capilla ardiente en la iglesia de los Capuchinos. El 16 será el Requiem en la Catedral de San Esteban y después pasará el cortejo fúnebre por el Graben y Kohlmarkt, por el Hofburg y la Ringstrasse hasta llegar a la Kaisergruft, la cripta de los Capuchinos, donde será enterrado en la cripta familiar junto a su madre, la emperatriz Zita. Esto quizá trastoque los planes turísticos de muchos, pero también es una oportunidad de ser parte de algo histórico y que, probablemente ya tenga lugar muy poquitas veces más. Así que había que contarlo.