Lo inteligente es alquilar en vacaciones

Ahora que está tan de moda esto de alquilar alojamientos turísticos para pasar nuestras vacaciones, al mismo tiempo que conocemos un destino como la palma de nuestra mano y disfrutamos de nuestros días de descanso, es posible también ahorrarse unos euritos en el presupuesto. Nada mejor en los tiempos que corren. Y debe ser cosa buena, no hay más que ver los esfuerzos que hace el gobierno por regular este nicho de mercado y ponerlo cada vez más difícil. Ninguna publicidad es mejor para dejar bien claro que es la mejor manera de irse de vacaciones.

Y es que quizá pasearse por la llanura manchega no sea una elección cara en ningún caso, pero acercarse hasta la playa, con lo bonitas que son las españolas… hace que el euro rinda menos y haya que recortar. De ahí que sea mejor buscarse la vida y elegir uno mismo qué clase de alojamiento quiere y dónde lo quiere. A mí me parece que Internet en ese sentido ha hecho maravillas, abriendo mercados y facilitando las cosas a los que somos de naturaleza perezosa. Por ejemplo, Niumba, dispara en todas direcciones y te ofrece viviendas de lujo que, en otras circunstancias deberíamos conformarnos con ver en las fotos delas revistas, acompañadas de unos suspiros nostálgicos. Pero ¿quién quiere una villa de 150 metros cuadrados en Menora cuando nosotros trabajamos en Madrid? Esas casas no se limpian solas… y poder disfrutarla una semana sin más preocupación que tendernos mano sobre mano bajo el sol, es un lujo, que sí podemos permitirnos. ¿Quién quiere pasar sus vacaciones año tras año en el mismo apartamento de Salou, por muy lujoso y bonito que sea? Es mucho más práctico alquilar un apartamentonuevo unos días y el año que viene, alquilar otro diferente en otro sitio. Así podemos conocer diferentes destinos. ¿Quién puede querer vivir en una casita rural perdida en algún lugar de Andalucía por mucho encanto que tenga? Esas cosas surgen y una vez seguro que resulta un lugar encantador, pero quizá, el mes que viene, nos apetezca más escaparnos a otra provincia… que en España hay muchos sitios que descubrir y es obligatorio visitar el mayor número posible de ellos, si queremos decir que conocemos realmente el país.
Niumba tiene algo así como 25.000 apartamentos turísticos, más de 1.000 casas rurales y más de 1.000 villaspara elegir. No hay excusa para no conocer el país entero, probar todo tipo de experiencias y posibilidades y disfrutar con todos los sentidos. ¿Quién quiere una segunda vivienda de vacaciones cuando puede tenerlas todas y además ahorrar dinero?
Pero vamos, que quien dice vacaciones dice escapada, dice celebración, dice despedida de soltero, dice luna de miel o dice simplemente… porque sí. Y voy más lejos, porque no sólo hay villas, casas rurales o apartamentos, sino estancias tan originales como un molino de harina, una casa decorada con obras de arte, una casa racionalista patrimonio de Barcelona o una Hacienda de olivar del silo XVII… por ejemplo. A veces hay que darse un capricho y sentirse como un rey, como una reina… como un niño y pasárselo bien antes de volver a la rutina, ¿no os parece?
El caso es que podemos dar la vuelta al mundo alquilando casas ajenas y disfrutando de la buena vida, pero si queréis estar de moda y seguir la tendencia de este año, Niumba ha elaborado un informe con los destinos más punteros para el verano 2014. La playa se lleva el gato al agua con 9 de cada 10 reservas. Sol y playa para las vacaciones, pero ¿dónde? Pues está claro: Cádiz, Baleares y Málaga. Seguidos de cerca por Alicante, Valencia, Almería, Canarias, Castellón, Huelva y Tarragona. El sur y el levante español están de moda y si queréis ser parte de los trending topic veraniego, ya sabéis a dónde tenéis que ir en vacaciones.

Vacaciones en un puño. VILLAGE DE VACANCES

Una de las razones por las que todos viajamos es la de descansar, otra es la de conocer, otra es la de divertirse… pero todos estamos de acuerdo en lo difícil que es unir todas esas motivaciones y poder decir que viajamos durante nuestras vacaciones para disfrutar. Sin embargo, todos sabemos que organizar unas vacaciones no es tarea sencilla y que, si lo hacemos con toda la familia, poco a poco se convierte en una tarea imposible.
Los niños quieren jugar y estar entretenidos, los adolescentes quieren que los dejen a su aire, los padres quieren descansar y los abuelos quieren que les hagan caso. Cada uno quiere una actividad distinta, un deporte diferente, llevar un horario propio y compaginar todo eso puede ser más estresante que trabajar.
Pero no todo está perdido. En 80 días tenemos una fórmula casi mágica con la que todos los sueños pueden cumplirse. En Francia han pensado en todo y han creado un concepto de vacaciones que pasa por tres puntos fundamentales: diversión garantizada para toda la familia, no es nada caro y se trata de simplificar al máximo. Se trata de las Village de Vacances.
Vamos a explicar esto con calma porque “a priori” tiene interés. Por lo visto en Francia han ideado un concepto de vacaciones en las que lo principal sea el descanso y el disfrute de todos los miembros de la familia o del grupo que se junta para disfrutar de sus días de ocio. De modo que en un recinto más o menos grande, mejor dicho, bastante grande para lo que nosotros acostumbramos, se distribuyen apartamentos, villas y habitaciones, comedor cubierto y al aire libre o terraza, piscina, salón de juegos, en muchas ocasiones incluso escenario y… de momento, más o menos como un hotel o un resort normal, pero a eso le añaden atractivos como la naturaleza, es decir, suele haber actividades deportivas como surf, senderismo, esquí, dependiendo del emplazamiento del lugar y de la estación del año en que vayamos. Y esa es la parte en la que los adultos centran su tiempo de ocio, porque a los pequeños, los podemos dejar en su club social particular, donde un equipo de monitores los mantendrán ocupados y entretenidos todo el día. Pero ¿qué ocurre cuando los niños son de edades diferentes? Esto también está contemplado… cada monitor o cada habitación es para un grupo de niños de una edad. Así los más pequeños pueden aprender sobre la naturaleza haciendo recopilación de piñas piñoneras, mientras que los niños más mayores preparan una obra de teatro que podrán estrenar el viernes por la noche. Los adolescentes, por su parte, tienen su propio y espacio y su propia oferta cultural y de ocio. Y los abuelos igual. Aquí cada uno puede disfrutar de su propio tiempo sin depender de los demás. Cada día será una ventura y será completamente diferente al anterior.
Sin lugar para la exageración, a las pruebas me remito y aprovecho para invitar a todo el mundo a conocerlo y a disfrutarlo.

Vacaciones de vacaciones

Viajar en barco, siempre es viajar al fin y al cabo, pero no vamos a hablar de una romántica vida marinera, de puerto en puerto y arriando la mesana cada vez que el viento lo decida. Viajar, lo que se dice viajar, se puede hacer de muchas maneras, pero cuando uno se lanza, definitivamente, a abandonar el mundanal ruido, relajarse, disfrutar, dejarse llevar y no tener que tomar más decisiones que la de sentarse o levantarse… entonces hay que viajar en un barco. No en un barco cualquiera, en uno grande, en un crucero.

Se trata de conocer otros mundos, otras culturas, otras historias, pero sin preocuparse del transporte, el alojamiento, la comida, trazar un itinerario… sin preocuparse de nada.

Yo que soy fundamentalmente cómoda, pero que a la vez tengo el espíritu de los niños, disfruto los cruceros más que nadie. No hay peligro, no hay riesgo salvo en el casino, no hay agobios de tiempo ni pasa nada si coges el pasillo equivocado o si te separas del grupo, aquí nadie se va a perder… y sin embargo, desde que te despiertas todo es como un sueño, música, colores, olores nuevos, sensaciones que te hacen querer correr de un lado a otro y participar de esa vida que parece sacada de un parque de atracciones… que flota.

Uno se levanta de la cama y se va a desayunar, después, a veces, el barco atraca en un puerto y podemos bajar para hacer una excursión y visitar ese lugar, otros días, no… sólo el mar, sólo navegar. Esos días, después de desayunar, empieza la vida en una pequeña ciudad construida para que uno haga todo eso que siempre deja para después, a la vez que disfruta del tiempo libre y del ocio, se divierte e incluso, muchas veces, se cuida, se pone en forma y se ocupa de su salud… que todos sabemos que durante el año, lo más que nos ocupamos de nosotros mismos es cuando pedimos de postre un zumo de naranja natural, por aquello de las vitaminas o los cinco primeros días del año, cuando compramos verdura y nos ponemos a régimen… en el barco, como nos lo dan todo hecho, no hay excusa. Lo único que hay es tiempo, tiempo para todo lo que queramos.

Los cruceros son auténticas ciudades flotantes. Obviando lo común: las piscinas, los gimnasios, los salones de belleza, las tiendas (aunque los precios no invitan a comprar), los bares, los restaurantes, los servicios de lavandería y todo lo necesario para que una casa funcione… los cruceros grandes te ponen una bandeja con cine en 4D, pista de patinaje, sobre ruedas claro, simuladores del golf de esos que recuerdan a Strar Trek y que te ponen en pleno campo sin moverte del barco, simuladores de Fórmula 1, centros de spa y bienestar, a lo grande, zonas Play Station 3. Bibliotecas, salas de exposiciones, observatorios astronómicos y, por supuesto, casino. Son enormes, son para volverse loco y no saber qué hacer, porque lo quieres hacer todo y también quieres ir de excursión, pero no hay tiempo para todo… siempre queda algo pendiente para la próxima vez, porque habrá próxima vez, esto de los cruceros engancha que no veas…

Costa Cruceros llama a sus barcos con nombres de sugerentes: Costa Serena, Costa Deliziosa, Costa Romántica… que ya te lo dicen todo. Royal Caribbean, los bautiza en inglés: Majesty of the Seas, Jewel of the Seas, Serenade of the Seas… todos vienen del mar, como las sirenas. Hay barcos para disfrutar de la vida, del lujo, del mar y descubrir la paz de interior de uno mismo, para disfrutar de la vida en pareja, para poder tener vacaciones en familia sin tener que preocuparse de los niños todo el tiempo, pero también hay barcos que están ahí para vivir aventuras diferentes, como los de Hurtigruten, que según algunos es el crucero más bello del mundo, claro que te lleva de la manita hasta las heladas tierras del norte de Europa y eso, uno no puede hacerlo solo.

Las opciones son mil, las oportunidades todas, porque los barcos salen cada día del año, cada temporada hacia una ruta diferente… sólo es cuestión de elegir el barco que quieres y dejarte llevar.

Una vacaciones a precio de casa

Ahora que comenzamos a preparar las vacaciones nos damos cuenta de que la cartera la hemos debido dejar en los otros pantalones… porque abulta tan poco que no se la ve. Un viaje que resulte inolvidable, pero que cueste poco dinero: Austria. Sin duda todos pensáis que estoy diciendo tonterías, porque Austria otra cosa no, pero fama de ser una de las perlitas de Europa y, por tanto, de entre lo caro, lo más caro, pero nada más lejos. Viena, la capital, maravillosa como ella sola, puede que sí, quizá un poco más, pero vaya, que el país va mucho más allá.
Pongamos por caso, montañas, deportes, naturaleza y tranquilidad: Innsbruck, la capital de los Alpes. Allí donde se suelen disputar los juegos de invierno, donde el famoso tejadillo de oro, donde las vaquitas de Milka cruzan para tomarse unas vacaciones. Es el Tirol, no son las montañas de Heidi, pero las mejoran. Es una comarca tradicional hasta en los detalles más insignificantes y luego te encuentras con edificios vanguardistas dignos de Nueva York o de Tokyo.
Si lo que uno quiere es comer y beber bien, pero bien con mayúsculas… Salzburgo. Donde está la abadía de Sonrisas y Lágrimas, donde nació Mozart, donde está el Hangar 7, sinónimo de arquitectura, arte contemporáneo y alta cocina y donde cada año se celebra el Gran Festival de Salzburgo. Aquí se suele venir en plan familiar, cultura hasta en la sopa, que será estupenda, porque la comida allí tiene un 10.
Y si uno lo que quiere es juerga y pasarlo bien, pues Graz. Es la segunda ciudad en importancia del país y es la universitaria. Con su isla flotante del río Mur, la torre del reloj, que es el icono de la ciudad y donde los enamorados suben a darse su primer beso, los heurigern, que son jardines para tomar vino blanco y cerveza (terrazas de verano para que nos entendamos, pero muy bien ambientadas) y lo que poquito que en Europa se puede llamar bar, sabiendo a lo que nos referimos y lo que esperamos de un bar: música, copas y que no cierre a las doce en punto como el bar de Cenicienta.
En Austria se puede comer de menú por 5€, que no está nada mal y las tiendas no son ni la mitad de caras que en Madrid o Berlín ni que por supuesto, en Londres o en París. El sistema de transporte público es una auténtica gozada y está pensado para eso, para que lo use el público, que con un euro te vas a la otra punta de la ciudad en metro, tranvía y autobús, una cosa después de la otra… y con el mismo euro, quiero decir, con el mismo billete. La gente es acogedora hasta el final, cuando hablan inglés… se les entiende, cosa muy de agradecer, porque el alemán ya son palabras mayores, pero cuando uno aprende inglés y se va a Londres, se quiere pegar un tiro y se vuelve a apuntar a primero de la academia.
Yo no soy austriaca, pero me parece un lugar tan encantador y tan rico en todos los sentidos, que estoy en trámites, a ver si me adoptan pronto.