Cerdo al estilo de los Alpes franceses


A petición popular os traigo una receta deliciosa que aprendí en mi viaje por los Alpes franceses. Concretamente en Châtel. A unos cuantos kilómetros del Lago Lemán. Un sitio absolutamente maravilloso, idílico diría yo, pero de esos en los que el invierno se pone duro y hace que la comida contundente sea la única forma de mantenerse con vida.
Desde luego allí, además de conocer personas extraordinarias, pasear por sitios tan bonitos que a veces me gusta recordarlos antes de dormir y de pasárnoslo increíblemente bien, para lo que tengo que añadir que el ir bien acompañado es un ingrediente necesario… además de todo eso, decía, comí como si fuera mi último día en la tierra. Y engordé más o menos en la misma medida, porque todo es comida de esa que vale lo que pesa. A la vieja usanza.
Uno de los platos más apetecibles, y además muy fácil de hacer es este que os traigo hoy: el cerdo al horno.  
Los ingredientes: una cinta de lomo de entre kilo y medio y dos kilos. Una cebolla, un vasito pequeño de vino blanco, aceite, sal, caldito de carne, una cucharada de mostaza, azúcar moreno, pan rallado, cebollino y un poquito de aceite de oliva. También se puede hacer con un lomito de pato y está buenísimo, pero yo tenía más a mano la cinta de lomo.
Empezamos por dorar la carne en la sartén. Todo el trozo, sin contemplaciones ni cortes… vuelta y vuelta hasta que se dore, despacito. Después ponéis un pelín de aceite en una fuente, sal gorda en el fondo, el lomo encima y al horno… 150º y más o menos 20 minutos.
Después lo sacamos. Y untamos la parte superior con mostaza, como si fuera un trozo de pan… después espolvoreamos el pan rallado por encima y otro poquito al horno. 10 minutos más. Hacemos cortes del tamaño de las rodajas que veis en la foto, más o menos. Y lo dejamos reposar un pelín mientras hacemos la salsa.
Vamos a cortar y a freír la cebolla… la retiramos y aprovechando la sartén, podemos freír ahí también un poquito de patata o cebolla, pero para pocharla, no para que cruja. Y después ir agregando caldo de carne y un poquito de vino blanco… al gusto, sal y aceite de oliva… no demasiado, en cantidad… dependiendo del tamaño del lomo. Que reduzca un poco… y si está muy líquido lo podéis espesar con algo de harina, pero no hará falta… el ojo por ciento no falla nunca.
Luego ponéis la salsa y las patatas en la fuente de antes y encima el lomito y al horno de nuevo, un pelín para que todo coja color y calor y al sacarlo, cortáis otro poquitín de cebolla y de cebollino y lo espolvoreáis por encima de las rodajas de carne y tiene que quedaros lo mismo que tengo yo en este plato. Una delicia.