Adiós a los mercadillos de Adviento


La ciudad de Viena se despide esta mañana de sus preciosos mercadillos de Adviento. Navidad ha pasado y ahora se imponen otras celebraciones. El 26 de diciembre, San Esteban, marca el final de las alfombras de puestos y casetas repletos de centenares de preciosos adornos, dulces, vinos calientes y juguetes artesanales, que habían tomado la calle desde mediados del mes de noviembre. El olor a vainilla y almizcle, canela y vino que ha sido el telón de fondo de la ciudad durante un mes y medio, se desvanece poco a poco y ahora sólo quedan los adornos de las casas y las luces en las calles, incluso algún villancico sonando tímidamente en los centros comerciales, mientras los vieneses se preparan para celebrar el Año Nuevo por todo lo alto.
Por supuesto, todo el mundo conoce el famosísimo concierto de año nuevo que se celebra la mañana del 1 de enero y que muchos seguimos por la tele mientras nos recuperamos de la fiesta de la noche anterior.
Pero me refiero precisamente a la forma de celebrar precisamente eso, la Nochevieja. De hecho y a pesar de que en Austria esta noche se llama San Silversternacht, el paso de lo viejo a lo nuevo se conoce como “El camino de noche vieja”. Y se celebra en plena calle. El cambio de año se recibe al compás de las campanas de la iglesia o del ayuntamiento, pero la más emblemática es Pummerin, la campana de la catedral de San Esteban. Un lujo. Después se continúa la fiesta bailando un vals en la misma calle al compás de las orquestas populares, tomando un buen vino caliente para combatir el frío. Aunque, por supuesto, también hay opciones mucho más sofisticadas, como el baile del emperador en el Palacio Imperial.
Pero este momento tan mágico, se suele recibir haciendo mucho ruido para alejar a los malos espíritus y a los demonios que merodean las ciudades, especialmente los Perchten, que son animales terribles que aparecen solos o en grupos, por las regiones alpinas de Austria y Baviera. Sobre todo, se les puede ver las noches de invierno y las “noches en bruto” que es la del 6 de diciembre (San Nicolás), la del 22 de diciembre (el solsticio de invierno) y la del 6 de enero (la Epifanía), pero con las campanadas del año nuevo, se asustan y huyen lejos.
No confundáis a los Perchten con Krampus, que son los ayudantes de Papa Nöel, vestidos con trajes tradicionales y máscaras hechas a mano y que se pueden ver por las casas, la noche de 5 de diciembre.
Después de esta noche empiezan los preparativos para hacer ruido y celebrar la entrada del año, cada uno a su manera, pero lo que no puede faltar son los fuegos artificiales y los cohetes y bengalas. Una vez dado el paso, nos queda hacer una visita a la plaza del ayuntamiento para patinar en su pista de hielo.

  • Anonymous

    ¿Sabes si hay más mercadillos en la ciudad a parte de los de Adviento?

    • Hay mercadillos de artesanías y de curiosidades en general, por toda la ciudad. Por ejemplo, el más famoso es el Naschmarkt, que es los martes y tiene una versión reducida los sábados. Los hay por toda la ciudad. Pero en el mismo plan que los de Adviento, tienes los de Pascua antes de Semana Santa.

  • Anonymous

    Me encanta. Definitivamente, me encantaría vivir eso un año. La Navidad allí debe ser completamente diferente. Es como si la oliera. Es que a mí me encanta la Navidad. ¿Qué es lo más típico que se puede comprar en esos mercadillos? ¿y cómo están los precios?

    • Pues cada uno es un mundo. Lo más típico es el vino caliente, luego hay especialidades culinarias de feria, que están muy buenas y entras en calor. Hay esferas de cristal, adornos de madera, artesanía en general y juguetes de época, de los de nuestros abuelos… pero bueno, ya te imaginas que cada vez se diversifica más y al final encuentras artesanía ecuatoriana y cosas así, que no es que estén