Viena está de luto

La ciudad más majestuosa de Europa llora estos días la muerte del hijo de la última pareja imperial austriaca, Karl y Zita: Otto Habsburgo Lorena, el suegro de la polémica baronesa Thyssen, aunque poco o nada tenga que ver con ella.
La verdad es que casi no sonaba en la vida pública este personaje tan discreto. Nada que ver con la ralea de hienas que esgrimen la mayoría de monarquías, que aún se sostienen con alfileres sobre sus tronos tirando de vez cuando, un trozo de carne cruda a la prensa rosa. Para seguir en el candelero.
No, Otto Habsburgo Lorena era un señor y como tal, se comportaba. Disfrutó de su vida junto a la princesa Regina de Sachsen-Meiningen, su esposa, hasta que ella murió también el año pasado.
Y escribo todo esto por tres razones. La primera me lleva a declarar mi admiración por este hombre y que de otra manera, nunca habría hecho pública. La segunda deriva de la primera y es que Otto, nació en Baja Austria, pero las circunstancias políticas del siglo pasado, que vistas desde fuera dan la impresión de que el mundo enloqueció presa del aburrimiento más absoluto y se dedicaron a competir por el título de “más idiota”… bueno, las circunstancias lo obligaron a viajar a Suiza, después a Madeira, con su familia por supuesto. Allí murió su padre, y su madre, otra mujer de las de quitarse el sombrero, no se dio por vencida. Cualidad que por otra parte, heredó Otto. Luego volvió a mudarse, esta vez a Estados Unidos y al final se estableció en Alemania, en Baviera (se ve que el caballero no perdió el buen gusto en sus viajes).
Tanto viaje, lo convierte en uno de los nuestros. El hecho de vivir en tantos sitios hizo de él una persona con una mentalidad tan excepcional, que acabó siendo el Presidente de la Unión Paneuropea Nacional. Un caballero con una filosofía de vida maravillosa. Y por eso Viena llora. Llora con razón.
La tercera razón, tan sólo es importante para aquellos que piensen viajar los próximos días a Viena. Y es que los días 14 y 15 de julio se instala la capilla ardiente en la iglesia de los Capuchinos. El 16 será el Requiem en la Catedral de San Esteban y después pasará el cortejo fúnebre por el Graben y Kohlmarkt, por el Hofburg y la Ringstrasse hasta llegar a la Kaisergruft, la cripta de los Capuchinos, donde será enterrado en la cripta familiar junto a su madre, la emperatriz Zita. Esto quizá trastoque los planes turísticos de muchos, pero también es una oportunidad de ser parte de algo histórico y que, probablemente ya tenga lugar muy poquitas veces más. Así que había que contarlo.