Un autobús con alas

Ya es oficial. Nos hemos vuelto todos locos.

Llevo toda la vida escuchando a la azafata que, por seguridad, me siente, que me abroche el cinturón, que ponga el respaldo recto, que pliegue la mesita… y era todo una broma. Resulta que ahora, mientras uno vaya medianamente sujeto a algo, puede ir de pie. ¡¡¡¡Se puede viajar como en un autobús!!!! Sencillamente genial.

Y es que resulta que la low cost Ryanair, quiere ser más low cost todavía y ha preguntado a 120.000 de sus adeptos qué les parecería volar de pie. Pues bien, por lo visto, el 66% ha dicho que si es gratis y el vuelo es de menos de una hora, vuelan. Otros están dispuesto incluso a pagar la mitad del billete de los que van de pie… que en Ryanair pueden ser 50 céntimos.

Como el que coge el metro. Pero, si en el metro, en el tren, incluso en el autobús, se puede viajar de pie, sin cinturón ni nada… y ahora en el avión, si el trayecto es corto, un poco más de lo mismo… no sé, porque una vez a bordo, a ver quién aguanta el trayecto entero atado y quieto. Al próximo guardia que me encuentre y me venga llorando que me multa por no llevar el cinturón, le voy a explicar que el trayecto es de menos de una hora, que no me cuente su vida y que se vaya a plantar multas a la autopista.

Esto es el “súmmum”. Quizá en un futuro cercano, también podamos volar atados en un ala, lo que no sé es si eso sería gratis siempre que no se pise la parte en la que pone “no caminar por aquí” o si será más caro por aquello de las vistas. Además, se puede vender también como deporte de riesgo o como método antiarrugas, porque el viento vendrá suave… supongo. Por ideas que no quede.

Y ¿cuál es el truco para que un avión lleve a sus pasajeros como los camiones de ovejas?, aunque eso sí… gratis. Pues suma y sigue, las tasas, los seguros, la maleta que facturas, el taxi que te lleva hasta el aeropuerto o te saca de él, a horas intempestivas… gratis, gratis no va a ser nunca. Por muy bonito que lo pinten.

Lo que tenemos que tener claro es si eso va a ser seguro o si va a ser cómodo y, sobre todo, la compañía debería valorar si es ético. Quizá sólo ha sido un golpecito de impacto para darse más publicidad gratuita en los meses de la temporada alta, pero si se lo han planteado en serio, deberíamos revisar hacia dónde vamos con tanta normativa por un lado y con tanto ajuste de precio por otro. Porque al final el precio va a ser caro y lo vamos a lamentar… tarde.