Las ofertas de verano

Es el momento de elegir destino y salir corriendo para disfrutar de unos días lejos del mundanal ruido, descansar y, si se tercia, conocer mundos, culturas y comidas diferentes. Así que salimos a la calle y oteamos el panorama turístico y sus ofertas.

Egipto desde 300 euros por persona
El mundo cambio su Historia desde que se inventaron las excusas. Los niños suelen decir eso de “es que se me ha escapado”, los padres “bueno, es que yo creía”, los conductores que aparcan mal “si ha sido un momento”, la gente que se cuela “si sólo es una pregunta” y las agencias de viajes dicen “desde”.

Con el “desde” ya está todo arreglado. Son 300 euros, más el suplemento de gasolina, la comida, las excursiones, las propinas, el visado, el otro suplemento que se me había olvidado y no sé qué más… Total, lo mismo que los demás, euro arriba, euro abajo. Y lo malo es que tú lo contratas sin leerte demasiado bien todas las condiciones, pensando que algo hay de suplementos, pero que siempre será más barato… Y, al final, se queda en 800 euros, como todo el mundo. Porque es lo que vale el viaje y no le des más vueltas. Una oferta 100 euros más barata es una buena oferta, 200 euros es una señora oferta, pero menos… es para sospechar.

Una vez en la vida
Luego buscas por Internet y te encuentras esas súper ofertas que sólo ocurren una vez en la vida. Vuelos a 10 euros… ¡Quiero uno! Y vas para allá. Bueno, los vuelos a 10 euros son cuatro, salen desde un aeropuerto secundario a 150 kilómetros de la capital, a horas muy curiosas, hay que reservarlo en primavera para el próximo otoño, tiene que caer un fin de semana en medio y las tasas y el combustible van a parte. ¿Total? Ya lo compraré en otoño al precio que sea… y me aseguro.

He leído cientos de consejos obvios para esto de conseguir súper ofertas, pero, sin duda, el mejor es el de seleccionar toda la oferta, pegarla en Word con un tipo de letra Arial en 14 puntos. Y volver a leerla entera. Así no hay sorpresas.

Personalmente también me ha pasado eso de encontrar un viaje casi por la mitad de su valor, para un grupo y al final conseguirlo de verdad. Es decir, que te lo venden por el precio que pone en grande y que no parece que vaya a haber sorpresas. Y te embarcas en la aventura para encontrarte en el destino con que la luna de miel es “cada uno en una cama y me partieron el grupo en tres hoteles distintos”. Ese es el precio de algunas mayoristas que venden sobre todo a estudiantes.

Una vez allí te callas y te aguantas y que sea lo que Dios quiera… Pero no. Este tipo de timos son un “delito” como cualquier otro y si reclamamos cuando el avión llega tarde, cuando nos pierden las maletas, cuando en el restaurante no nos tratan bien o incluso devolvemos la ropa que hemos comprado y resulta que no es de nuestra talla… pues esto igual. Si os ofrecen las cosas a un buen precio y después cualquier parecido con la oferta es pura coincidencia os aconsejo reclamar en firme. Nunca saldréis perdiendo.